Cómo armar un ritual nocturno de té
Un ritual nocturno de té no tiene que ser largo ni elaborado. Unos minutos de intención pueden ayudar a tu cerebro y cuerpo a pasar de "encendido" a "apagado".
Elegí un horario realista—por ejemplo 30 a 60 minutos antes de ir a la cama. La constancia importa más que el minuto exacto.
Elegí un té sin cafeína que te guste. Manzanilla, lavanda, rooibos o una mezcla calmante van bien. Tenelo en un solo lugar para no buscarlo al final del día.
Herví el agua, prepará el té y servilo en tu taza favorita. Usá esos minutos para alejarte de las pantallas y respirar más lento. Si querés, bajá la luz o encendé una vela.
Tomá despacio. No es una carrera. Cuando termines, enjuagá la taza si te ayuda a sentir que el día terminó. Con el tiempo esta secuencia se vuelve una señal: té significa que se acerca el sueño. Tu cuerpo empezará a asociar el ritual con bajar un cambio, y eso puede facilitar conciliar el sueño.