Té para la digestión: jengibre, menta y más
Una taza de té después de comer puede calmar el estómago y marcar el fin de la comida. Varias hierbas tienen una larga historia de uso para la digestión y están muy disponibles en forma de té.
El jengibre destaca. Puede ayudar a aliviar las náuseas y favorecer el vaciado gástrico. El té de jengibre fresco—rodajas en agua caliente—es simple y efectivo. El jengibre seco en mezclas también funciona; buscá que esté cerca del tope de la lista de ingredientes si querés un efecto más fuerte.
La menta es otro clásico. Puede ayudar a relajar los músculos del tracto digestivo y reducir la hinchazón en algunas personas. Si tenés reflujo, la menta puede no ser ideal; en ese caso probá manzanilla o jengibre.
El hinojo, el anís y el cardamomo suelen aparecer en mezclas "digestivas" o "después de la cena". Aportan un sabor suave, dulce y especiado y pueden ayudar a reducir gases y molestias.
Mantené la taza pequeña y no demasiado caliente. Tomar despacio después de comer le da tiempo al cuerpo a registrar el ritual y las hierbas. Si tenés una condición específica, conviene consultar con un profesional de salud antes de depender de tés de hierbas para los síntomas.