
Mousse de chocolate amargo y té de menta
Un mousse aterciopelado de chocolate amargo infusionado con té de menta—intensamente chocolatoso, naturalmente mentolado y sorprendentemente liviano.
Este mousse toma la combinación clásica de menta y chocolate y la eleva usando té de menta real en lugar de esencia. El resultado es un sabor a menta más matizado y menos artificial que se entrelaza con el chocolate en vez de golpearte de frente.
El truco es infusionar el té de menta directamente en la crema tibia antes de mezclarla con el chocolate derretido. Esto extrae los aceites esenciales suavemente, dando un matiz mentolado suave en lugar de un golpe de menta fuerte.
Usar chocolate 70% evita que el mousse quede empalagoso, y la sensación refrescante de la menta crea un contraste fascinante con el chocolate rico y amargo. Cada bocado se siente indulgente y refrescante al mismo tiempo.
Sírvelo en tacitas o moldes cubierto con crema batida y una ramita de menta fresca. Enfría al menos 4 horas—toda la noche es ideal para que los sabores se fusionen en algo realmente especial.
Ingredientes
- 200g de chocolate amargo (70% cacao), picado
- 1 taza de crema de leche
- 3 bolsitas de té de menta
- 3 huevos, separados
- 2 cdas de azúcar
- Pizca de sal
- Crema batida y menta fresca para decorar
Preparación
- 1Calentar la crema hasta que hierva suavemente. Retirar del fuego, agregar las bolsitas de té, tapar e infusionar 15 minutos. Exprimir las bolsitas y descartar.
- 2Verter la crema de menta tibia sobre el chocolate picado. Dejar reposar 2 minutos, luego revolver hasta que quede completamente liso y brillante.
- 3Dejar enfriar la mezcla de chocolate hasta que esté tibia. Incorporar las yemas una por una revolviendo.
- 4En un bol limpio, batir las claras con una pizca de sal hasta punto nieve suave. Agregar el azúcar gradualmente y batir hasta punto firme.
- 5Incorporar un tercio de las claras al chocolate para aligerarlo, luego incorporar el resto con movimientos envolventes hasta que no queden vetas.
- 6Repartir en 4 tacitas o moldes. Refrigerar al menos 4 horas (toda la noche es ideal). Servir con crema batida y una ramita de menta.
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