Quince ciudades más para amantes del té, de Bombay a Auckland
El equipo editorial de FindMeTea · 2026-09-13
El domingo pasado abrimos estas páginas con doce ciudades. Esta semana el mapa creció más rápido de lo que esperábamos: quince más, en cuatro continentes, de Bombay a Auckland, y cada una es un lugar donde viven lectores de FindMeTea. La regla no cambió. Nuestras casas de té favoritas son aquellas a las que mandaríamos a un amigo, con el mostrador, el barrio y qué comprar en cada una, y nada que no hayamos podido confirmar nosotros mismos.
Empieza por Delhi, donde nacieron las boutiques de té de la India. Mittal Teas, en el Sunder Nagar Market, es la parada clásica: un comerciante familiar que compra en subasta y directo a los jardines de Darjeeling, Assam, Sikkim y las Nilgiris, y que pesa el té de a 50 g para que probar una finca nueva sea una decisión fácil. Sancha, la casa que empezó como Aap Ki Pasand en el Viejo Delhi en 1981, conserva su galería de té en Daryaganj y tiene boutiques en Saket y Chanakyapuri; en Bombay suma otras tres, en Kala Ghoda, Bandra West y Lower Parel, con catas en el mostrador. Bombay tiene además a Tea Culture of the World, una marca fundada en 2010 que vende desde mostradores dentro de supermercados gourmet, y a Chaayos, que envasa el chai de la ciudad para llevar a casa. Si nunca has probado un Darjeeling de segunda cosecha vendido con el nombre de su jardín, estos son los lugares.
España nos dio cuatro ciudades en una semana. En Málaga dos tiendas quedan a pocos minutos una de otra en el casco antiguo: La Tienda del Té pesa té en la calle San Juan desde 1994, y Golden Tips, en la calle Especería, detrás del mercado de Atarazanas, guarda lotes de finca única que no esperarías en una ciudad de este tamaño. Madrid tiene a Violet Tea junto al río, en Arganzuela, para la lista larga de orígenes, del Lung Ching a las Silver Needles, y a Teacup en Chamberí, a un minuto de Cuatro Caminos, para las latas de todos los días. En Barcelona, Čaj Chai, en El Call, la lleva un importador checo que numera cada lote desde 2004; puedes sentarte a un gong fu en el mostrador o salir con seis gramos de té de roca de Wuyi. Sans & Sans, en El Born, vende los clásicos por 100 g desde 1993. Y Valencia, con Cafeto & Camellia en Extramurs y La Petite Planèthé junto a la catedral, vende su hoja en pasos de 50 g, lo que la convierte en una de las ciudades más baratas del país para probar algo nuevo.
En Estados Unidos fuimos del lago al Pacífico. Chicago tiene una tienda con sommelier de té a dos cuadras de Michigan Avenue, con más de 200 tés puros, y, en Andersonville, Eli Tea Bar, donde las noches de micrófono abierto comparten la sala con un Milk Oolong. Filadelfia guarda dos de sus tres mostradores dentro del Reading Terminal Market, a una cuadra uno del otro; The Head Nut vende por onza, así que una primera onza de gunpowder cuesta un par de dólares, y The Random Tea Room, en Northern Liberties, abre de jueves a domingo con un jardín al fondo y tés que bautiza ella misma. Minneapolis reúne su té suelto en una caminata de diez minutos entre Uptown y Lowry Hill East, y en Sencha Tea Bar cada té se vende primero como una muestra de una onza.
Seattle fue la página más larga de la semana. The Perennial Tea Room está a unos pasos del mercado de Pike Place desde 1990 y es el lugar más fácil de la ciudad para comprar una onza de muchas cosas a la vez; en Ballard, Floating Leaves compra lotes taiwaneses directo a los productores y Miro Tea guarda un estante de oolongs de roca de Wuyi que justifica el viaje; junto a la puerta de Chinatown, Seattle Best Tea ofrece catas gratis desde 1996. San Diego va de PARU, en La Jolla, que muele su matcha en un molino de piedra de Kioto, a una casa de té dentro de una galería de artesanos en Ocean Beach que vende por gramo. Dallas tiene a Rakkasan Tea, en Deep Ellum, fundada por dos veteranos del ejército que importan solo de fincas en zonas de conflicto actuales o pasadas, y dos puestos de fin de semana bajo un mismo techo en el Dallas Farmers Market. Y Portland es donde creció el té de especialidad estadounidense: Smith Teamaker, fundada en 2009 por el hombre detrás de Stash y Tazo, The Tao of Tea en SE Belmont desde 1997, y Portal Tea, que empezó como Tea Chai Té en 2003 y mantiene una segunda tienda dentro de un vagón de tren de 1920.
Dos ciudades más pequeñas cerraron la semana. Innsbruck cabe en una caminata de diez minutos: House of Tea & Coffee vende en Kiebachgasse desde 1999, con más de 400 tés y un jardín donde se sirve matcha latte; teein trae sus tés y especias tirolesas de Schwaz a la Maximilianstraße; y una tienda Sonnentor a la entrada del casco antiguo cubre el estante orgánico de todos los días. En Auckland el té lo venden comerciantes más que boutiques: Chapter, en Mt Eden Village, pesa té desde 1995 y sumó novelas románticas en 2005; Tea Total organiza catas de veinte tés en su tienda de la North Shore; Coffee and Tea Lovers abastece a los salones de té de la ciudad desde 2000; y Teatera, un estudio de té chino en Mount Roskill, se visita con reserva.
El domingo es también el día en que volvemos a una página que ya teníamos. Esta semana fue Montevideo, nuestra propia ciudad. Revisamos otra vez cada precio de Sinfonía, Reencontraté y El Naranjo y ninguno se movió; las tres tiendas siguen abiertas en las mismas direcciones y con los mismos horarios. Reencontraté sumó siete tés a nuestra lista, entre ellos un matcha japonés molido en piedra y un té negro perfumado con pétalos de rosa. El blanco, el amarillo y el pu-erh puros de Sinfonía siguen esperando stock, y La Tienda del Té sigue sin mostrar precios, así que queda como un lugar para visitar más que como una lista para comparar.
Cada té de nuestro catálogo ahora señala una tienda en estas ciudades. Abre Dong Ding y la página te dice dónde encontrarlo cerca de ti, en Seattle, Barcelona o Innsbruck, al precio que publicó la tienda. Si tu ciudad todavía no está, probablemente viene en camino; mientras tanto, las páginas de tés por momento son un buen lugar para empezar.
— El equipo editorial de FindMeTea